¿India o China? ¿Brasil?

A veces, enfocándose solo hacia dentro, nos olvidamos de los contextos externos. Esos son muy importantes para dirigir nuestros esfuerzos, principalmente del punto de vista profesional. Aquí comento algo de la presente carrera cuyo premio es la posición de SUPERPOTENCIA MUNDIAL.

El tema aún parece estar en revistas especializadas, como The Economist, o en la cabeza de pensadores y filósofos. No ha llegado al main stream, pero, si aún no sabes, es bueno que lo conozcas: China será la superpotencia futura.

¿O no?

En el ocaso del mundo actual, dominado de forma casi total por Estados Unidos, vemos la división profunda en la economía y sociedad en ese país, afectando todo el planeta. En realidad, cuando vino la victoria de Obama, algunos periódicos del mundo hablaban de los Estados DesUnidos de América…

Esa caída, asociada a la caida de Europa, va generando un efecto interesante, parecido con lo que oímos de los antiguos sobre el vacío: la naturaleza siempre trata de llenarlo. Han surgido varios países para ocupar la posición de superpotencia.

Mi pregunta es: ¿necesitamos una superpotencia? En un contexto social, las personas siempre buscan un líder – es natural. En un contexto global, lo mismo sucede con países. Un país líder – potencia o superpotencia – ayuda el mundo a tener una visión más clara de adónde dirigirse, así como interfiere con el poder de su economía, sociedad o, en el pasado, armas, en las decisiones de otros países. Pienso que probablemente no, especialmente con el desarrollo de la informática y comunicación, que hace que el mundo sea cada vez más pequeño. Sin embargo, parece natural que algún país tenga más fuerza a la hora de tomar decisiones que otro. Si es bueno o malo, no creo que sea realista discutir eso.

En el proceso que vivimos, observando la caída de los todopoderosos y el ascenso de sus remplazos, es bueno mirar la historia más reciente, por ejemplo Alemania y Reino Unido, potencias del pasado, y vemos que aún mantienen mucho poder. Eso significa que aún con la caída de USA (o DSA…), seguiremos aún sus modas, veremos sus películas y el inglés continuará siendo la lingua franca por un buen tiempo.

¿Sucesores? Bueno, lo que se observa es que algunos países ya no parecen estar en la carrera. Rusia desde luego tiene un status parecido al de Reino Unido y Alemania. México y Chile perdieron su oportunidad de oro en el pasado por diversas razones (el primero por obvio “apego” a la economía americana, en decadencia, el segundo por no abrirse a un escenario más global), lo mismo sucediendo con Israel y países árabes, más que todo por sus interminables conflictos. Canadá no parece tener mucho interés en el tema – y es clave que lo tenga – y Australia es un poco como Canadá y Chile.

Así que queda el grupo apodado como Brics: Brazil, Rusia, India, China y Suráfrica. Rusia, como decimos antes, ya está en otro status, habiendo disfrutado su época de superpotencia. Suráfrica no ha logrado reinvertir la herencia de Mandela (y hace un tiempo, el Brics fue renombrado como simplemente BRIC), así que quedamos con algo que sería el CIB.

China sin duda ya tiene una gran ventaja y a nivel mundial, están apostando en su liderazgo en el mundo. Hay la esperanza no hablada de que la presión de la economía y sociedad haga que el régimen actual cambie, pero la realidad es que este es posiblemente el talón de Aquiles más importante del dragón. Y son varios talones. Gran parte de su economía viene de productos más baratos cuya calidad fue mejorando a lo largo de los años, recordando un poco Japón y otros de los tigres asiáticos. Pero, el trabajador chino en general no tiene un buen sueldo, ni siquiera buenas condiciones. Si el cambio económico no se realiza lo antes posible, en algún momento China se verá retada a aumentar los sueldos, lo que subirá el valor de los productos y forzará el mundo a buscar nuevos proveedores, causando un descenso en su economía y poder.

¿India? La gran ventaja de India es que ya está donde China posiblemente llegará un día, con sueldos aumentando cada vez más, así como los productos. Un amigo me comentaba con el pasado lograba tomar café en el aeropuerto por unas 20 rupias, y hoy en día, el valor asciende a las 100 rupias, reflejado en la calidad de vida del trabajador que lo vende. Mientras China crecía desmesuradamente, India aprendía a redistribuir mejor su riqueza. Está lejos de lo ideal, pero en casi 30 años de viajes a ese país, se ve menos pobreza, más clase media y mayor capacidad de crecimiento.

Brasil tendrá que liberarse de su aspecto, digamos, folclórico. Decimos a veces que Brasil suele perder los campeonatos porque mientras los equipos otros países la noche anterior están superconcentrados, los brasileños suelen salir a divertirse… Me parece difícil que Brasil logre algo a nivel de superpotencia, pues requerirá un cambio cultural muy profundo. Lo más probable es que asuma su posición en Latinoamérica – un barco sin rumbo después de que Estados Unidos lo abandonara, meramente mantenido en parte por México y Venezuela – y ayude este bloc de países a negociar una mejor posición.

Si quieres pensar en el futuro, conviene que aprendas mandarín, empieces a hacer negocios con India (suponiendo que ya estás en negocios con China) e inviertas más en “gigante verde” suramericano, no solo yendo allá para pasar vacaciones o congresos.

2 Comments
  1. Interesante artículo, me gustaría saber qué puede adelantarnos más del futuro. Esto es un rumbo en el que la política y las relaciones internacionales y hasta la Academia están tarde para tomarlo y analizarlo; se habla mucho de China, de Estados Unidos, pero no hay mucho que decir del posicionamiento de India y su futuro en el CIB. Buen artículo, simpático y realista. Gracias.

  2. gracias, olga, por tus comentarios.
    sí se habla de india, pero más que todo… bueno, en la propia india! un libro la compara con la tortuga, mientras china es la liebre. se llama SUPER POWER, The amazing race between China’s hare and India’s tortoise.
    pero sería interesante la academia despertar a la tendencia del crecimiento de la india.

    un abrazo, marcelo

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